La salida de una de las compañías más importantes del sector eléctrico privado en México podría estar más cerca de concretarse. Desde hace algunos años, Iberdrola ha venido reduciendo su participación operativa en el país, y ahora la narrativa se transforma en hechos.
De acuerdo con declaraciones recientes de la presidenta, Claudia Sheinbaum, la empresa española está en proceso de desinversión como parte de una reconfiguración en el sector. Esta transición, dijo, responde a un acuerdo previo establecido con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, en el cual se acordó la venta de parte de los activos de generación eléctrica al Estado mexicano a través de un vehículo financiero de la CFE.
Aunque Iberdrola continúa manteniendo operaciones y proyectos en curso, la venta de una porción significativa de sus activos parece ser un paso más hacia su eventual salida del país. Las razones oficiales apuntan a un repliegue estratégico ante la pérdida de peso regulatorio del sector privado en el mercado, además de las complejidades del entorno político y jurídico en el que opera el sector eléctrico mexicano.
Lo que se discute no es solo la retirada de una empresa: se trata del cambio de una pieza clave en la ecuación de la generación eléctrica privada en México. Y todo indica que habrá nuevos actores interesados en ocupar ese espacio.
¿Quién tomará el lugar? Cox levanta la mano y el tablero se reacomoda
Con la posible salida de Iberdrola en el horizonte, el movimiento más visible hasta ahora ha sido el de la empresa Cox Energy, que ya presentó una oferta por más de 4,000 millones de euros para adquirir los activos de la multinacional española en México. La oferta, de concretarse, marcaría una de las operaciones privadas más relevantes en el sector energético del país durante la última década.
Cox Energy es una firma con fuerte presencia en generación solar y visión estratégica de largo plazo, lo que la convierte en un actor interesante para cubrir parte del vacío que Iberdrola podría dejar. Además, esta transacción abriría oportunidades de reposicionamiento para otras compañías nacionales y extranjeras, especialmente aquellas enfocadas en energías limpias y esquemas de generación distribuida.
La transición también podría reconfigurar la balanza entre el sector público y privado en el Mercado Eléctrico Mayorista. La compra por parte de Cox u otros jugadores representaría una alternativa al crecimiento exclusivo de la CFE, manteniendo un grado de competencia y diversidad tecnológica.
